27.2.11

Entre copas y dicha

En el año 2004, se realizaron peliculas que me interesaron como "Mar adentro", que me exaltaron como "Largo domingo de noviazgo" y que me emocionaron, véanse "El fantasma de la opera" y "Los chicos del coro". Pero, sin duda, de todas las de ese año, yo me quedo con la cata de emociones, belleza, musicalidad y por supuesto, de vino, que ofrece "Entre copas".
Esta deliciosa pelicula ocupa un puesto destacable entre mis preferidas. El motivo principal: porque, entre otras cosas, yo veo cine para dejar escapar mi mente hacia otros lugares, situaciones y personajes ajenos a mi vida y no hay pelicula de reciente producción que lo consiga tanto como esta. Lo tiene todo: fusiona agudeza y carga emocional con vitalidad y humor, un guión inspirado por la novela "Sideways" de Rex Pickett's que sirve como modelo de adaptación y si a esto le unimos un cuarteto de actores acertado y necesario, ya tenemos un 10.

Una cata de vinos, un viaje por carretera destino California's Santa Ynez Valley, para despedir de la soltería a Jack y a su amigo novelista fracasado Miles de la crisis de los 40 tras su ruptura matrimonial y dos sanas y novedades en sus vidas - Maya y Stephanie, son los ingredientes de la pelicula. Las chicas juegan un papel clave en los procesos terapéuticos de los amigos. Un dúo cómico dispar que comparten poco más que su historia y una juventud desaprovechada y marchita, con temor hacia el futuro incierto, y que inevitablemente chocan con la realidad, un contraste claro con la frescura y la capacidad de arriesgar de las chicas.

Dirigida por Alexander Payne, americano de padre griego, puede que sea ese gen europeo el que induce a Payne a tallar peliculas que invitan a la reflexión sobre el desorden de la vida y las imperfecciones humanas, alejándose de los parámetros del cine hollywoodiense. Retando las ambiciones de los estudios por hacer taquilla, Payne escoge a sus actores y prescinde de una opción apetitosa como la de George Clooney por no ser un perdedor creíble para los espectadores. Payne en alguna ocasión, comentó que "realiza peliculas atemporales con personajes realistas e historias inteligentes, inspiradas por los clásicos americos de los años 70 y las grandes de producción italiana". También en palabras del propio director, "existe ahí fuera un público ansioso de peliculas ilustradas - más lentas, observadoras y humanas y que merecen ser realizadas." Y es ese equilibrio entre la humano y lo "divino" del vino lo que se consigue en esta cinta.


El cuarteto de actores cuidadosamente escogido, lo componene: Paul Giamatti, Thomas Haden Church, Virginia Madsen y Sandra Oh (casada con Payne en aquel entonces y divorciada en 2006). La revelación es Virginia Madsen (Maya), sensual actriz de los años 80 olvidada y a la que Payne devuelve, aunque por poco tiempo la popularidad, convirtiéndola en una preciosa camarera obsesionada con las delicias del vino y que cautiva a Miles.

Lo que ocurre entre ellos es la materia de la pelicula y no debe ser revelado aqui, sólo he de destacar que Miles y Maya protagonizan una de las escenas más apacible y conmovedora de las que he visto en los últimos años. Sentados en el porche de la casa de Stephanie, tras la cena, Miles y Maya disfrutan de una copa de vino hablando de vino. El le describe las cualidades de su uva predilecta, la Pinot Noir, y mientras menciona la finura de su piel, su fragilidad y falta de adaptación a cualquier medio, ella se da cuenta de que se está describiendo a si mismo y es ahí cuando descubre que se está enamorando de el. Todo ello envuelto en una banda sonora empapada en jazz que dirige el escocés Rolfo Kent y que recrea atmósferas bucólicas difíciles de superar.

Un brindis por este deleite de corte vintage que se acerca mucho y bien a todo lo bueno que se puede esperar de la vida y de las personas. Es como el Cheval Blanc, una ocasión especial.

16.2.11

El proceso Paradine

No está escrito que todas las películas del maestro Hitchcock tengan que ser obras maestras y "El proceso Paradine" dicho en palabras del propio director: "me cagué en ella porque no creo en las peliculas que no hacen dinero, sobre todo si son mias." fue una de las que no lo fue.

Aun cuando Hitchcock culpa al productor y guionista David Selznick del fracaso en taquilla de la película, reprochándole, entre otros asuntos propios del Hollywood de aquellos años, la fatal elección de Gregory Peck  ("Peck fue un gran error") y de Aida Valli ("otra idea aburrida de David") como epicentros de la trama, el asume con igual aceptación las críticas como la del The New York Times : "una pieza pulida de entretenimiento estático".

La obra fue estrenada en 1947 entre "Encadenados" y "La Soga", esta última, mi predilecta del maestro. "El proceso Paradine", quizás no ha sido tan resaltada en su extensa filmografía, ni siquiera tiene una entrada propia en español en Wikipedia y eso que el peso de la pelicula descansa sobre Gregory Peck, pero la pelicula es un hito en el género "courtroom" y eso es innegable aunque sólo sea por la calidad de los diálogos en términos judiciales.

El elenco de actores que rodean a Peck son dos "pesos pesados": Charles Laughton y Charles Coburn y ambos me convencen en sus papeles de sentenciadores entrañables. Puede ser que las actrices principales de esta pelicula no fueran las más solicitadas del momento, o que no ocuparan un lugar privilegiado en el escaparate estelar de Hollywood en aquellos años, pero no por eso dejan de llamar la atención. Al menos Ann Todd, la firme testigo del enamoramiento de su marido hacia esa otra mujer y Ethel Barrymore, portadora de la única nominación a los Oscar que obtuvo esta pelicula. A la actriz principal, Alida Valli, la prefiero en otras representaciones, como la de "El Tercer Hombre"
Lo que más me ha seducido de la pelicula ha sido el primer encuentro entre el abogado y su defendida en el que el cae rendido ante su enigmatismo y ella conocedora de sus atractivos, captura cruelmente su corazón.
Hitchcock dijo de ella en su momento, que la pelicula era una "historia de amor incrustada en las arenas movedizas de un juicio por asesinato" aunque considero que para que fuera una historia de amor, los dos personajes tendrían que haberse enamorado y no fue asi.

No le llaman a Hitchcock el genio del suspense por nada por eso aunque su realización costó casi lo mismo que "Lo que el viento se llevó", y no obtuvo la acogida esperada, no deja indiferente aunque en ocasiones echo en falta más regularidad en mantener la intriga, al margen de que me pasé las dos horas esperando a que se besaran.

13.2.11

El club de los poetas muertos

Supongo que muchos de los textos que se han escrito sobre la pelicula "El club de los poetas muertos" comienzan con..."Oh Capitán mi capitán" o con "Carpe Diem". A mi también me seduce la idea pero prefiero recurrir al "recoged las rosas mientras podais" de Whitman. Primero por homenaje a Walt Whitman y segundo por que representa las aspiraciones de todos los que hacemos un esfuerzo casi a diario para traspasar nuestros límites rutinarios y extraerle "el meollo a la vida" en palabras de Thoreau.

En 1989, Peter Weir, maestro de la intensa narrativa dramática de múltiples capas, dirigió con éxito esta historia ambientada en la Norte América de finales de los años 50. La llegada de un profesor de literatura con ideas atrevidas sobre la reflexión y el libre pensamiento, trastoca las vidas de un grupo de alumnos hambrientos de escucharse a si mismos, a sus impulsos, deseos y aspiraciones, motivándoles lo suficiente como para que hicieran de sus vidas algo extraordinario.

Robin Williams interpreta a Mr Keating, excéntrico e inspirador, experto en romper las pautas tradicionales, cuestionador del pensamiento convencional. Williams, actor de perfil eminentemente cómico, consigue en esta obra, sensibilizar a aquel público que a principio de los 90 despertábamos a la lucha por la razón, la justicia, la igualdad, el amor.  Mr Keating es un catalizador con un modus operandi subversivo y sus chicos lo acogen, lo reciclan e incluso lo llevan a la práctica rodeados por una galería de moral acomodada en el que las consecuencias de tanto desato está mas penalizado que reconocido. Aún asi, ¿quién no quiso fundar un club de los poetas muertos al volver a su casa después de haber visto la pelicula?.

Algunas de las escenas de la película ocupan un lugar imperecedero en la historia del cine, como el mítico final en el que los alumnos se despiden del profesor Keating desde lo alto de sus pupitres mostrándole que están de su parte, que le admiran y le agradecen. Destacables también son la escena de la arriesgada primera reunión en la oscuridad de la cueva y la inolvidable primera clase de literatura de Keating. Y como acompañamiento, el amor: la escena en la que Knox se arma de valor y deja fluir sus sentimientos hacia la novia de Danbury, la chica de sus sueños.

Una bella banda sonora a cargo de la sensibilidad de Maurice Jarre, merecedor de 3 premios Oscar por otras tres obras maestras del cine - "Lawrence de Arabia", "Doctor Zhivago" y "Pasaje a la India" nos transporta a una época predominantemente ocre, castaña y verde, una estética envuelta por el frío y la niebla del bosque, a un crisol de emociones y a los placeres de la literatura.

Con el paso del tiempo, la película ha sido objeto de análisis sociológicos, psicológicos, de metodologías didácticas, de interpretación de la poesía etc..etc.., yo prefiero reternerla en mi memoria no como una herramienta de trabajo, sino como una continuación de deliciosas escenas que satisfacen mi espíritu dramático y esperanzador.  












6.2.11

Flashdance

No es una gran pelicula, de eso no cabe duda pero "Flashdance" tienen en su palmarés, el haber influido a toda una generación de bailarines quienes motivados por los sacrificados logros de Alex, su protagonista, pudieron dedicarse a su gran pasión: el baile. Porque yo tenía sólo 7 años la primera vez que me llevaron a verla al cine y al salir de la sala, yo sólo quería bailar. Creo que ese fue el efecto del hechizo de Adryan Lyne, quien consiguió infundir casi de manera subliminal, un mensaje de ilusión, de aspiración, y de iniciativa que invita a "Take your passion and make it happen", reflejo de la política que emprendía los Estados Unidos cuando el final de guerra fría se acercaba y la varita americana iba convirtiéndo al capitalismo todo lo que tocaba.

Adryan Lyne, director de origen británico, icono para muchos de los que admiramos el cine de la década de los 80 y artífice de peliculas que despiertan a toda una generación como las obsesivas "Atracción Fatal" o "9 semanas y media" dirige el video musical mas largo de la historia: Flashdance. Cuentan que rechazó hasta tres veces dirigirla pero finalmente terminó aceptando el reto e impuso un estilo propio que convirtió a la pelicula en una referencia para los realizadores de videos musicales, ansiosos por influir en la cultura pop de la época.

La excelente coreografía corrió a cargo de Jeffrey Hornaday, quien también nos regaló un par de años mas tarde otra quizás menos intensa pero igualmente artística "A Chorus Line". Desde la fuerza del "Maniac" y la obligatoria escena en la que se rocía con agua en el escenario bailando "He's a dream"  hasta la ya inmortal "What a feeling", oscar a la mejor canción interpretada por una gran voz, Irene Cara. También "Lady lady lady" pone los pelos de punta aunque una sofisticada "I'll be here where the heart is" de Kim Carnes hace las delicias de cualquier romático.

Música y danza se fusionan correctamente en esta pelicula "brillante" repleta de cuerpos sudorosos de esfuerzo, calentadores y mayas casi a la cadera. Una obra musical que popularizó al hasta entonces marginal break dance, que reveló a Jennifer Beals como artista, que impulsó a una incipiente MTV y que marcó un hito en mi manera de entender y apreciar la música y la danza como uno de los ejes principales a largo de mi vida.

5.2.11

Me acuerdo

En el dialecto propio de la región italiana Emilia Romagna, "Amarcord" significa "me acuerdo".
Ahora lo se, pero de más pequeña pensaba que tenía más relación con el amor que con la nostalgia. No es que no haya amor pero es evidente que la nostalgia es el hilo conductor de esta obra maestra del cine Felliniano del año 73.

Hurgo entre mis recuerdos y "me acuerdo" primero de su música, compuesta como no podía ser de otra manera, por Nino Rota, maestro de talentosas y agradables melodías incluida la del "Romeo y Julieta" de Zefferelli, una de mis predilectas.
Sigo buscando y encuentro escenas tronchantes, otras menos y otras crudas. Escenas surrealistas
como la del pavo real en medio de la nieve, o escenas de rústicos impulsos sexuales, simbolismos fálicos, personajes apoteósicos en pleno caos, y sutiles referencias a lo miserable de una dictadura fascista (momento en el que Gradisca se entrega a un oficial fascista en el Grand Hotel) algo en lo que Fellini no insistió demasiado y por lo que fue entonces criticado. ¿Fue acaso Chaplin desacreditado por no incluir escenas de torturas a las víctimas del régimen nazi en "El gran dictador"?
En cuanto al reparto, destaco el papel de Puppella Maggio quien se esmera por dar vida a la mamma en permanente estado de enfado a la italiana y eterna manejadora de los difíciles componentes de su familia entre los que se encuentran el abuelo tocón, el tio caradura, el padre malhumorado y los hijos, inquietos, traviesos y preguntones. Todos ellos rodeados por los míticos vecinos - la guapa, el guapo, el maestro, la maestra, la tabaquera, la puta y el cura.

Amarcord es un relato excelentemente narrado sobre el peso de la nostalgia y la identidad a la que recurrimos con frecuencia de adultos.  "Recordar" Amarcord, es recordar a Bergman en "Fanny y Alexander" a Tornatore en "Cinema Paradiso" o a Woody Allen en "Dias de radio". Son peliculas repletas de despertares y emociones, emociones que sólo se viven en esos años, los de la inocencia pero también la picardía y la inercia a lo desconocido, años en los que todo es pura magia, como en Amarcord.

1.2.11

Nada como la Commonwealth para el cine

Me da vértigo escribir sobre una pelicula tan de actualidad como "El discurso del Rey" pero me ha gustado tanto que no puedo dejar de recrearme en ella.

Es gris y en ocasiones falta movimiento pero es británica. La tartamudez del rey Jorge en ocasiones llega a desesperar, pero logrado el efecto, es británica. Una estética cuidada y alimentada por el perfil físico de sus personajes de corte clásico es un gran acierto y encima es británica. Helena Bonham Carter con su ya característico rostro modelo polvos de talco (en la versión de la Alicia de su marido da hasta grima) lagrima con gran credibilidad y es que es británica. Colin Firth está como siempre, en su dominio perfecto del papel con su empaque y elegancia natural, es británico. Derek Jacobi  no tiene un papel demasiado presente, está, pero solo de refilón - es el cura que intenta mantener las tradiciones, las formas y a las personas de su confianza en orden, la curia en su plenitud pero es británico y parece que siempre ha desempeñado este mismo papel. Lo bueno si breve, dos veces bueno...

Pero quien no deja de impresionar por la virtud de transmitir emociones es el actor Geoffrey Rush, interpretando a un personaje de gran integridad y seguridad, un claro contraste con la incómoda actitud del rey Jorge al que debe ayudar a recuperar su autoestima para superar de paso su tartamudez. Rush es australiano, es de la vieja escuela pero de la de Queensland. No es británico pero en una pelicula británica, es sublime. Cada escena es memorable, sin embargo la última escena en la que el doctor y el rey logran superar juntos la dificultad de un speech en directo, es imprescindible para vivir la intensidad de la pelicula y sus personajes.

Sospecho que se llevará más de una o dos estatuillas doradas, pero solo espero que la de Rush sea una de ellas.

12.1.11

Día 1 de Enero Cantando

El día 1 de Enero de 2011, será recordado en mi memoria, como el día en que por fin pude ver y disfrutar de "Cantando bajo la lluvia". Desde que el hijo de Antonio Mercero relataba en la última edición de los premios Goya como su padre, enfermo de alzheimer, dedicaba aún una gran parte de su limitado y dorado tiempo a deleitarse en el sofá de su casa con esta película, pude confirmar que esta era una asignatura demasiado pendiente y que tenía que poner remedio. Y así fué. Llegó el momento tan esperado y comienza la cinta.


Aparición estelar de Gene Kelly (Don) bajando triunfal de su coche junto a Jean Hagen (Lina) tras un desfile de otros personajes variopintos característicos del mundo del espectáculo, bien pensado. La historia es simple y fugaz, casi no me doy cuenta y los mofletes de Debbie Reynolds se enfrentan a la seductora sonrisa de Gene Kelly. Destaco detalles que harán que la vuelva a visionar:

- Como en toda pelicula musical de la época, encontramos un cómico junto al galán, Donald O'Connor. Le acompaña, le apoya, le soluciona etc...pero este además es un grandísimo bailarín. A la coreografía junto al sofá en el estudio, le concedo toda mi admiración.
- Perderse entre las tan envidiadas longitudinales piernas de Cyd Charisse también fue un regalo.
- Me retrotraigo al pasado con "Good Morning", una de las habituales en el reperterio de música del colegio.
- Sumergirse  en el momento estelar de la pelicula y cantar bajo la lluvia.

Algunos aficionados al cine han declarado que sólo por esta película, tenemos una deuda eterna con su productora, Metro-Goldwyn Mayer. Yo no voy tan allá. No encumbro la película a los más alto porque ya tengo otras y de este mismo género musical que ocupan ese puesto, pero ciertamente es un gran entretenimiento. Ver claquear, cantar y actuar al mismo tiempo a los protagonistas y eso que Debbie no era profesional de la danza (menos mal que Fred Astaire accedió a formarla), fue un disfrute.

9.12.10

West Side Story

De todas las contribuciones de la cultura americana a las artes, el musical de Broadway es uno de los más productivos y entusiasmante. Leonard Bernstein uno de los más reconocidos directores de orquesta y compositor de la época, aupó el musical a las más altas esferas de la profesionalidad en su producción de 1957, West Side Story, inspirada en la obra de Shakespeare, Romeo y Julieta.

Bernstein, fiel a sus principios liberales, y gran observador de los movimientos sociales que afectaban al país a finales de los 50 y estando fuertemente comprometido con concienciar sobre lo absurdo del racismo y la marginación social por razón de origen, pone un punto y aparte en su vida y comienza a soñar con WSS.

El primer intento de poner en marcha la obra fue bastante anterior a los años en los que finalmente se realizó. En estos primeros años, los enfrentamientos raciales los protagonizaban los Católicos y los Judíos, que poblaban la parte Este de Manhattan. Pero para cuando el intento se materializa, ya son casi los años 60, el conflicto se traslada al Oeste de Manhattan y sus verdugos son los jóvenes americanos de origen irlandés y los recién llegados portorriqueños.

En este escenario dominado por la entonces manoseada delincuencia juvenil y el drama de la inmigración se inspiran cuatro de los grandes, Laurents, Bernstein, Sondheim y Robbins para crear una de las obras maestras si no la referencia principal de un musical llevado al cine de todos los tiempos: "West Side Story". Corre el año 1957 y la premiere es en Washington D.C., creando admiración entre los críticos y aclamado por el público, se convierte en el catalizador que transforma el concepto de musical de Broadway.


La historia cuenta que a finales de los años 50, en un barrio del West Side de Manhattan, mal convivían Jets, irlandeses de origen y Sharks, inmigrantes puertorriqueños defendiendo sus parcelas, salvando su dignidad y protegiendo a los suyos, hasta que aparecieron Maria y Tony para enamorarse y desatar la furia entre las bandas rivales. Maria y Tony intentan con cautela, disfrutar de su amor, mientras Riff y Bernardo se baten a muerte. La música y la danza añade la importancia justa a los enfrentamientos entre las bandas y la historia de amor de los protagonistas.

En 1949, Bernstein manifiesta su aprehensión de "hacer un musical que cuente una historia trágica en términos de comedia musical, huyendo de la trampa operística". El resultado fue inevitable, en WSD hay momentos operísticos. Basta con asomarse por la ventana de Anita para comprobar que "Tonight" es el deseo de lograr un fin, un anhelo esperado. El quinteto se vuelve mágico en la eclosión final.


El ritmo y la musicalidad impregnan toda la pelicula. La perfecta sincronía entre la música y las coreografías es ciertamente su elemento más admirable. Recorriendo las principales escenas de pique entre Jets y Sharks, nos podemos elevar hacia el infinito y tocar el cielo, como hacen Bernardo y sus chicos o también podemos hacer botar un balón de baloncesto mientras piruetamos con Riff y su banda.

 En una carta de la escritora americana Martha Gellhorn dirigida a Berstein tras su estreno, expresó lo siguiente:

"How can it be called a "musical comedy"? It is a musical tragedy, and were it not for the most beautiful music, and the dancing which is like flying, people would not be able to bear to look and see and understand. Certainly they would not pile into that giant stadium, paying huge sums, in order to be wracked by fear and a pity which is useless because how can help be offered, how can a whole world be changed?

La historia en la actualidad dejaría indiferente a la mayoría. Mientras Martha se apasiona y llora en los años 50, ahora el efecto sería menor, únicamente su música y su baile podría llegar a causar impresión.  




17.11.10

Mad Men sin gafas de género

A menudo buscamos sensaciones nuevas para sentirnos vivos. Una de estas sensaciones se corresponde con transportarnos al pasado, a otras edades en la historia, a otros lugares, países, estilos, entornos, modos de vida, creencias etc.. Mad men nos ofrece justamente eso: una ventana a la infidelidad aceptada, a la batalla contra la debilidad, a la humillación de las mujeres.
E
s una serie que invita a reflexionar sobre la evolución de una sociedad, a la desesperacion de ver el trato desigual, lo oculto, lo innombrable. Se trata de un mundo en el que el tabaco es un grado, una categoría, un estilo de vida.




Díficil acercarse a Mad Men con las gafas de género.



Un mundo en el que los azotes educativos y la autoridad paternal se ejerce sin piedad. Un mundo en el que las voces de las mujeres más atrevidas intenta abrirse paso entre el dominio asentado de los hombres. Es un mundo lleno de humo que vende humo.

Mi insorportable obsesión por DDL

Gran fascinación la que siento por Daniel Day Lewis. Me enganché a su arte interpretativo cuando le descubrí en el papel de Cecil en "Una habitación con vistas" y desde entonces le he rastreado, adorado, coleccionado e incluso leído. Al igual que a Juliette Binoche y Lena Olin, me sedujo cuando fue Tomás, alter ego del maestro Kundera en su novela "La insoportable levedad del ser".

Desde Helena Bonham Carter en "Una habitación con vistas" y Michelle Pfeiffer en"La Edad de la Inocencia", pasando por Emily Watson en "The Boxer" y la casi transparente Wynona Ryder también en "La Edad de la Inocencia" sin olvidarnos de la ardiente Madeleine Stowe en "El último Mohicano". Todas ellas han pasado por sus brazos y sus abrazos. ¡Quien fuera Michelle o Wynona!

No es solo el misterio que le envuelve...eso ya es hasta cansino!, es su capacidad de envolverte y lograr que su historia te interese y te apasione como a el le apasionan sus personajes, o eso al menos profesa cuando no está de morros con los medios.

En su última incursión en pantalla, la premiada cinta "There will be blood" (es mucho mas provocador el título en inglés!) no dejó lugar a dudas....no sólo borda los clásicos, haciendo de malo malísimo, como en "Gangsters de Nueva York", es imbatible también.
Maestro de la historia de los Estados Unidos, sus películas reflejan la realidad histórica de este país desde "The Crucible" y "The Last of the Mohicans", pasando por "La Edad de la Inocencia" y "Gangsters de Nueva York". No se si es pura casualidad o es que un buen día decidió dedicarse a la enseñanza de este noble conocimiento, pero la realidad es que ha logrado captar la atención de miles de personas sobre hechos históricos desconocidos por muchos.
Conclusión final: es difícil ser mejor actor que DDL y es fácil ser su mejor espectadora!

La Prudencia de Prudence

En castellano "Mas allá del Amor", su título original "Rome Adventure". Rodada en 1962 y con actores y actrices no de primera línea. Un guión nada original, más bien un clásico romanticón y bastante empalagoso pero que no se muy bien por qué motivo, pasará a la historia de mi filmografía personal como una de las pelis que más veces vi en la pantalla de mi Telefunken...


Don Porter, galán principal. Metro ochenta y cinco o más, rubio, ojos celestes y piel morena. Prudence Bell, víctima de la deliciosa seducción de Don: mini estatura, fina, pelo oscuro y piel blanquecina. Dos polos opuestos de la fisionomía humana y también de las relaciones amorosas. Mientras Don ya había conquistado a muchas mujeres, Prudence, muy prudente, como su propio nombre indica, nunca se había expuesto a ser conquistada.


Se conocen entre ruinas romanas, por casualidad o por destino (eterno dilema existencial), se atraen, se enamoran, se divierten, se disgustan, se separan, reflexionan, superan los obstáculos y se vuelven a enamorar etc...nada distinto a lo habitual, sino fuera por una intensa escena musicalizada por una gran canción: Al Di La de Emilio Pericoli.Creo que veía esta película sólo esperando que llegara ese gran momentazo!! Con lo peliculera que soy...estaba cantado que yo deseaba que algo así me sucediera alguna vez en mi vida y con el tiempo descubrí que también me podía pasar a mi...y me pasó, solo que no con Pericoli de fondo, que hubiera sido demasiado bucólico incluso para mi, sino con alguna que otra estrella de nuestro pop español: el resultado es bien distinto....


La escena sucede en uno de los lugares a donde la pareja acude en sus mágicas noches.
Al Di La suena en un oscuro restaurante medio subterráneo, elegante y discreto simulando una cueva restaurada para enamorados. La canción les envuelve de tal manera que no les hacía falta ni mirarse, solo se cogen de la mano y acuerdan siempre amarse.....vale la pena ver esta escena una vez en la vida al menos.


16.11.10

Guatequing

"Cada vez que estoy deprimido me consuelo viendo "El Guateque" e indefectiblemente recobro la sonrisa". Estas palabras son de Carlos Boyero y yo comparto cada una de ellas.

En el año 1968, en Francia se revolucionan los estudiantes, en el Vaticano condenan el uso de los preservativos, en Europa Oriental, las tropas soviéticas invaden Checoslovaquia, Suazilandia se independiza del Reino Unido y en este mismo país, lalalea Massiel para ganar Eurovisión.

Mientras toda este cambalache ocurre, Blake Edwards se entretiene rodando una obra maestra de la comedia: El Guateque. Una locura rodada en medio de otra locura. El guateque es sólo para entretener, no es necesario tener una visión intelectual sobre ella. Es pura diversión desde el minuto uno en el que a Bakshi, el noble, gafado y patoso protagonista, le echan del rodaje de una pelicula por propiciar una serie de situaciones catastróficas, incluida la de volar el set en pedazos.

La película se desarrolla en una fiesta en Hollywood a la que Bakshi acude invitado por error. Sus desesperados esfuerzos por integrarse en la fiesta se ven coartados por continuas meteduras de pata sin intención que terminan destrozando una casa fantasía años sesenta, a sus anfitriones y a alguna que otra invitada.
Me quito el sombrero ante una de las primeras chifladuras de la noche - la corriente del arroyo que ocupa un lugar central en el decorado de la casa, deja sin uno de sus blancos zapatos a Bakshi, que tras disimulados desequilibrios y desesperados malabares, consigue al fin recuperarlo. Y así se van sucediendo las hilarantes escenas heredadas del cine mudo, una tras otra. Un sin fin de slapsticks con guiños a Tati.

Aun cuando el peso de la comedia lo lleva Peter Sellers, se adhieren también momentos míticos con personajes entrañables como el camarero alcohólico, los perfectos anfitriones de la velada, startlets de pacotilla y un loro num num.  Un desastre andando de corazón humilde, no conoce la arrogancia y su buena voluntad lo delata. Edwards parece coquetar con la idea de que estos atributos de Bakshi son los que finalmente le llevan a ser el alma de la fiesta dirigiendo a la tropa a lomos de un elefante tuneado, y a conquistar a la chica. Una receta sobre la amabilidad.

El guateque es un gran alivio renovador del género y por eso ocupa un lugar privilegiado en mi filmoteca, y por eso la promociono a diestro y siniestro, porque es la mejor fiesta al fin y al cabo.