Otto Preminger en 1959 presenta "Anatomía de un asesinato", clásico entre los clásicos del cine "courtroom". 7 veces nominado a los Oscars, sólo obtuvo un Grammy por su banda sonora realizada por Duke Ellington. Con esta pelicula, Preminger debió de romper moldes porque el lenguaje y la temática utilizadas durante el juicio son francos y directos para la era en la que fue rodada, los años 50. Fue de las primeras películas de Hollywood que retaron al llamado "Código Hays", una serie de normas establecidas por la industria de la censura. La pelicula está basada en la poderosa novela de 1958 de Robert Traver y se centra en el juicio al Teniente Manion interpretado por Ben Gazzara, por asesinato. Manion asesinó a Barney Quill sin lugar a dudas pero, ¿porqué lo hizo? . El fiscal Claude Dancer (un debutante George C. Scott), manifiesta que sucedió durante una rabiosa pelea al Manion descubrir que su mujer Laura, una muy aniñada y sensual Lee Remick, y Quill tenían un affaire. Paul Biegler (James Stewart), que prefiere pasar su tiempo pescando, pero a quien la investigación de tramas no deja de interesar, sostiene que el asesinato sucedió al Manion conocer que Quill había violado a Laura. El juicio es un asunto de tira y afloja repleto de giros inciertos, siempre con el profundo entendimiento de los dilemas inesperados y decisiones intrépidas que enfrenta a los litigadores, aunque no deja indiferente la relación entre Biegler y su cliente a quienes se le puede atribuir una de las conversaciones más recordadas y relevantes de la cinta, cuando Biegler en una de sus sesiones de entrenamiento a Manion, le sugiere que el enfado no es un argumento de defensa y consigue que Manion asuma que "debí de estar loco", a lo que Bielgler responde, "bien Teniente, mientras tanto, intente recordar cómo estaba de loco..."
Concluyendo y para no dejar fuera a Lee Remick, aunque no es actriz de mi predilección, aprecio el dulce misterio en el que nos envuelve su personaje, atrapada por la masculinidad de su marido el Teniente, es pertinente mencionar que Remick fue el segundo plato para el director, quien decididamente la escogió para reemplazar a Lana Turner, por la que no sentía ningún afecto.
De la película, destaco la manera en que los abogados se desplazan por la sala con una soltura envidiable, le dan ganas a uno de tener la picardía y el acierto que muestran en la sala, y también la agradable sorpresa llamada Eve Arden, una actriz de estrecha filmografía y toda secundaria (destacable en "Alma de suplicio" de Curtiz) que encarna a una ágil pepita grilla que apoya y asiste a los abogados con picardía y seguridad, pero para mi generación siempre será la directora del colegio Rydell en Grease, aunque sin duda, el personaje de la pelicula que más me ha cautivado ha sido el juez Weaver. Su señoría me transmite inteligencia, serenidad y convicción en sus palabras, quizás porque en la vida real no era actor sino juez. Cuentan que el papel de juez le fue ofrecido a Spencer Tracy y a Burl Ives, pero finalmente lo obtuvo Joseph Welch, conocido por representar a las fuerzas armadas norteamericanas durante los juicios conducidos por el Senador Joseph McCarthy. Welch protagonizó un célebre episodio en la historia norteamericana cuando le preguntó al senador: "no tiene usted sentido de la decencia señor?. Es notorio, que Welch aceptara sólo a cambio de que Preminger permitiera que su mujer formara parte del jurado de la película, un juez con capacidad negociadora.
Concluyendo y para no dejar fuera a Lee Remick, aunque no es actriz de mi predilección, aprecio el dulce misterio en el que nos envuelve su personaje, atrapada por la masculinidad de su marido el Teniente, es pertinente mencionar que Remick fue el segundo plato para el director, quien decididamente la escogió para reemplazar a Lana Turner, por la que no sentía ningún afecto. La premiere tuvo lugar en Detroit y el despliegue de medios y actividades le revelaron como una de las premieres más impactantes como polémica causó entonces la pelicula de Preminger.
