9.12.10

West Side Story

De todas las contribuciones de la cultura americana a las artes, el musical de Broadway es uno de los más productivos y entusiasmante. Leonard Bernstein uno de los más reconocidos directores de orquesta y compositor de la época, aupó el musical a las más altas esferas de la profesionalidad en su producción de 1957, West Side Story, inspirada en la obra de Shakespeare, Romeo y Julieta.

Bernstein, fiel a sus principios liberales, y gran observador de los movimientos sociales que afectaban al país a finales de los 50 y estando fuertemente comprometido con concienciar sobre lo absurdo del racismo y la marginación social por razón de origen, pone un punto y aparte en su vida y comienza a soñar con WSS.

El primer intento de poner en marcha la obra fue bastante anterior a los años en los que finalmente se realizó. En estos primeros años, los enfrentamientos raciales los protagonizaban los Católicos y los Judíos, que poblaban la parte Este de Manhattan. Pero para cuando el intento se materializa, ya son casi los años 60, el conflicto se traslada al Oeste de Manhattan y sus verdugos son los jóvenes americanos de origen irlandés y los recién llegados portorriqueños.

En este escenario dominado por la entonces manoseada delincuencia juvenil y el drama de la inmigración se inspiran cuatro de los grandes, Laurents, Bernstein, Sondheim y Robbins para crear una de las obras maestras si no la referencia principal de un musical llevado al cine de todos los tiempos: "West Side Story". Corre el año 1957 y la premiere es en Washington D.C., creando admiración entre los críticos y aclamado por el público, se convierte en el catalizador que transforma el concepto de musical de Broadway.


La historia cuenta que a finales de los años 50, en un barrio del West Side de Manhattan, mal convivían Jets, irlandeses de origen y Sharks, inmigrantes puertorriqueños defendiendo sus parcelas, salvando su dignidad y protegiendo a los suyos, hasta que aparecieron Maria y Tony para enamorarse y desatar la furia entre las bandas rivales. Maria y Tony intentan con cautela, disfrutar de su amor, mientras Riff y Bernardo se baten a muerte. La música y la danza añade la importancia justa a los enfrentamientos entre las bandas y la historia de amor de los protagonistas.

En 1949, Bernstein manifiesta su aprehensión de "hacer un musical que cuente una historia trágica en términos de comedia musical, huyendo de la trampa operística". El resultado fue inevitable, en WSD hay momentos operísticos. Basta con asomarse por la ventana de Anita para comprobar que "Tonight" es el deseo de lograr un fin, un anhelo esperado. El quinteto se vuelve mágico en la eclosión final.


El ritmo y la musicalidad impregnan toda la pelicula. La perfecta sincronía entre la música y las coreografías es ciertamente su elemento más admirable. Recorriendo las principales escenas de pique entre Jets y Sharks, nos podemos elevar hacia el infinito y tocar el cielo, como hacen Bernardo y sus chicos o también podemos hacer botar un balón de baloncesto mientras piruetamos con Riff y su banda.

 En una carta de la escritora americana Martha Gellhorn dirigida a Berstein tras su estreno, expresó lo siguiente:

"How can it be called a "musical comedy"? It is a musical tragedy, and were it not for the most beautiful music, and the dancing which is like flying, people would not be able to bear to look and see and understand. Certainly they would not pile into that giant stadium, paying huge sums, in order to be wracked by fear and a pity which is useless because how can help be offered, how can a whole world be changed?

La historia en la actualidad dejaría indiferente a la mayoría. Mientras Martha se apasiona y llora en los años 50, ahora el efecto sería menor, únicamente su música y su baile podría llegar a causar impresión.  




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